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Jueves 29 de julio del 2010

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Post  La necesidad de educación intercultural
por: Ricardo Cuenca
Este documento tiene la intención de colaborar con la discusión acerca de la necesidad de una educación intercultural, aportando una nueva y necesaria mirada, que alimente la poderosa sustentación realizada hasta el momento en la apuesta por una educación intercultural.

Lo hecho hasta ahora es, sin duda, de gran valor y es así que deseo sumarme al esfuerzo emprendido por antropólogos, sociólogos, lingüistas y, más tarde, por educadores que desarrollaron la educación intercultural como marco general para entender y fundamentar la necesidad y el derecho a una educación bilingüe para quién corresponda.

En la firme convicción del nuevo papel de la ciencia en cuanto al descubrimiento de nuevas realidades más que el énfasis por explicarlas, presento un conjunto de ideas -en ningún caso «principistas»- que permitan ayudar a que el desafío de contar con una educación intercultural de cada vez menos desafío y cada vez más realidad.

Tengo el convencimiento de que una vía para lograr lo anteriormente mencionado es renovar los conocimientos acerca de la interculturalidad con la sola finalidad de construirla de mejor manera para el desarrollo de sociedades mejor dotadas de herramientas para enfrentarse a su propia evolución.

En tal sentido, el documento abordará el tema desde dos aspectos: la necesidad de incorporar a la discusión la visión que tiene la psicología acerca de la interculturalidad y la contribución para sustentar, desde otro ángulo, la educación intercultural.

El primero está relacionado a la intención de «mirar» la interculturalidad desde un enfoque que hasta el momento ha sido poco desarrollado: la psicología y, más precisamente, la psicología social. Durante todo este tiempo, el tema intercultural ha estado asociado -y sigue estándolo- a las reivindicaciones indígenas y a los derechos fundamentales de las personas, con la muy válida finalidad de acercarse a la equidad y a la igualdad.

Sin embargo, creo que existen algunas otras razones que fundamentan la necesidad de contar con una educación intercultural, así como la identificación de los «beneficiarios» de la misma; compartiendo las ideas propuestas por Zúñiga y Ansión: "Evitar asociar la educación intercultural solamente a las poblaciones indígenas, actitud que no contribuye con eficacia a establecer con ellas las relaciones equitativas que los postulados de nuestra El persiguen..." (1997 p. 59).

El segundo aspecto tiene que ver con la necesidad de incorporar más elementos de análisis a la relación interculturalidad-educación, relación fundamental para el desarrollo humano.
Debido a la existencia de una gran cantidad de definiciones sobre educación, interculturalidad y educación intercultural, considero necesario detenernos un momento para definir operacionalmente estos temas, con el propósito de hacer más entendible el documento.

Por educación entenderemos, de manera general, el proceso en el que existe un conjunto sistemático de etapas en las cuales dos o más entidades se relacionan a través de la enseñanza y el aprendizaje; es decir una interacción de lo nuevo, la experiencia y la capacidad de incorporar a la propia experiencia esto nuevo.

Este proceso incluye dos componentes. El plano personal, acto educativo, en el que e! proceso parte de la individualidad y se dirige a ella misma: «conciencia de la individualidad»; permaneciendo ajeno a las normas y procedimientos que rigen a la educación; y el plano social, al que denominaremos actividad educativa, en el cual el proceso está compuesto por los procedimientos y los objetivos que la orientan.

La educación, entonces, se plantea dos acciones: la teleológica, entendida como la orientación de la vida hacia fines que estima deseables y valiosos; y la estratégica, selección y empleo de los procedimientos -incluso la elaboración de los mismos- y los medios para alcanzar los fines deseables (Peters et al, 1977).

Para entender interculturalidad se utilizará la definición de López y Küper (1999), quienes la definen como la dimensión cultural del proceso educativo y un aprendizaje significativo social y culturalmente situado. En todo caso, esta dimensión cultural hace referencia a la relación que existe entre los elementos culturales de una sociedad, sobre la base del reconocimiento de las diferencias y su posterior aceptación. (Wulf, 1993; Heise, Tubino y Ardito, 1994; Zúñiga y Ansión, 1997; Essomba, 1999; López, 1999)

La educación intercultural será asumida en el entendimiento que tiene de ésta Zúñiga (1995), quien propone que la educación intercultural es un modelo educativo en construcción que demanda una concepción de educación como proceso esencialmente vivencial y una práctica pedagógica basada en el reconocimiento de la diversidad socio-cultural, étnica y lingüística, en la conciencia y reflexión críticas, y en la participación e interacción.

Esta diversidad a la que se hace mención está evidenciada en la incorporación de contenidos en las estructuras curriculares básicas de los sistemas educativos formales (Valiente Catter, 1999). Específicamente, estos contenidos se presentan como ejes transversales del currículo, incluyendo el tratamiento puntual en algunas áreas temáticas.

Este documento es, sin duda, una aproximación al tema. En ningún caso es un análisis acabado, muy por el contrario, es el inicio de un proceso de reflexión y discusión sobre el tema educación intercultural desde la psicología social; motivo por el cual me permito abrir el debate e invito a los lectores a manifestar sus opiniones al respecto.

Psicología social, interculturalidad y educación

Por definición, la psicología social es la parte de la psicología que se ocupa de las vivencias y la conducta humana en el marco de la vida social, incluyendo entre otras cosas, el estudio de las tendencias de importancia esencial en la relación social; además de la influencia de la vida social sobre los procesos psíquicos del individuo: la moda, las costumbres, el derecho, la moral. (Dorsch, 1981)

La relación entre la psicología social y la cultura data de finales del siglo XIX, con los trabajos de Lazarus y Steinthal vinculados a la psicología étnica. Estos autores la definen como «la ciencia del espíritu de los pueblos», es decir, como la doctrina de los elementos y leyes de la vida psíquica de los pueblos (las relaciones psíquicas al interior de una cultura).

Este desarrollo teórico se basa en la conciencia de la cultura, básicamente en Friedrich Hegel, quien desarrolla todo un concepto desde la filosofía de la historia (espíritu objetivo). Acompaña esta base teórica las concepciones de Friedrich Herbart, quien presenta una analogía entre la conciencia individual y !a conciencia de la sociedad, y los trabajos de Wilhelm Wundt sobre la relación con los procesos psíquicos asociados a la vida social. (Murphy, 1971)

A partir del acercamiento entre la psicología y la antropología social (1) se desarrolla: la psicología cultural; la cual se ocupa de estudiar los actos generadores de cultura, de los objetos y las objetivaciones (plasmación de ideas en formas exteriores) producidos por la misma, y de la resubjetivación (al volver a vivir en el individuo) de los bienes, los valores y los contenidos culturales.

Por otro lado, la relación de la psicología y, en especial, de la psicología social y la educación es amplia e históricamente conocida; aportando principios teóricos fundamentales para el desarrollo de la pedagogía, en particular, y la educación, en general.

La educación es un proceso fundamental en la socialización humana, la cual implica la conversión de los individuos en miembros de una sociedad. Durante la socialización, los seres humanos adaptamos porciones considerables de las culturas que nos rodean y las incorporamos a nuestros comportamientos, lo cual se constituye en el material fundamental para la formación de valores y actitudes.

Por otro lado, es la socialización-que permite el ingreso a la vida social- la que a su vez colabora en la creación del mundo social y modifica el comportamiento individual. Entonces, estas tres particularidades de la socialización contrastan, reproducen y transforman el sistema cultural, debido a que para participar en cualquier mundo social, las personas deben incorporar modelos culturales, significados y prácticas en su proceso psicológico básico. (Page Fiske, Kitayama, Markus, Nisbett, 1998)

En la socialización y a través de la educación se busca -entre otras cosas- la formación de personas que sean capaces de evidenciar actitudes democráticas, de búsqueda de la verdad y de convivencia pacífica, es decir, se busca la incorporación de valores universalmente aceptados y culturalmente situados. El logro efectivo de esto se cree conseguir a través de ¡a formación de grupos con altos niveles de cohesión (Klineberg, 1992).

Esto puede ser logrado entre tanto se constituyan procesos de identificación grupal, se construyan valores y actitudes de respeto por el otro, se resuelvan los conflictos inter e intra grupales, se den procesos efectivos de comunicación -también inter e intra grupales-, se generen nuevos motivos sociales y se consoliden procesos cognitivos válidos para el desarrollo humano.

Sobre la base de lo anteriormente revisado, formularé a continuación 6 apreciaciones -que a modo de razones- sustentan inicialmente y desde la psicología social, la necesidad de entender la educación de manera intercultural o, en el más arriesgado sentido, considerar que la interculturalidad es un factor inherente a la educación. En tal sentido, la educación intercultural:

1. Favorecería la constitución de procesos de identificación grupal

La búsqueda por una «identidad» nacional, producto de! reconocimiento de la existencia de varias sociedades y culturas seguirá siendo una quimera, entre tanto se asocie con la identidad de grupo, reconociendo que éste es producto de la interacción de un conjunto de sujetos.

La necesidad de pertenencia a un grupo es un tema que ha sido ampliamente estudiado por numerosos autores. En todos, es un aspecto común el afirmar que, en primer lugar, esa necesidad es inherente al ser humano y fundamental de satisfacer (2). Asimismo, el primer paso para lograr la pertenencia es reconocerse, reconocer a los demás, para luego reconocerse como grupo, como unidad. Tarea que sería fundamental que desarrollase la educación intercultural.

2. Coadyuvaría a la construcción del «respeto por el otro»
Reconocer las diferencias individuales -e incluso grupales- es parte del proceso de construcción de grupos sólidos, característica que a nuestro entender es fundamental para el logro de una sociedad que evidencie actitudes democráticas, de búsqueda de la verdad y de convivencia pacífica, como se menciona anteriormente.

La convivencia en un grupo y entre grupos es una tarea difícil de lograr sobre todo si los miembros de los grupos presentan contenidos culturales distintos y cada uno de los grupos no asume un conjunto de normas mínimas de convivencia. En estricto, las normas dentro de un grupo se entienden como el nivel de rendimiento aceptable para el grupo mismo. Definen los roles que el grupo espera de sus miembros y determinan los patrones de comportamiento grupal. (Child, 1975)

Bajo este principio, muchas de las actividades que realiza la persona no dependen exclusivamente de él mismo, por el contrario, se ven altamente influenciadas e influyen -a su vez- en las acciones emprendidas por otras personas (más aun si estas forman parte de alguno de los grupos en interacción).

3. Contribuiría a la resolución de conflictos grupales

La convivencia de varias culturas en una misma sociedad tiene como consecuencia directa la existencia de conflictos, entendido como la «lucha» por determinados valores exclusivos. Estos son generados, entre otras causas, por la propia dinámica grupal y la lucha por la permanencia del grupo «más poderoso», el cual intenta neutralizar, perjudicar e, incluso, eliminar la considerado grupo más «débil».

Específicamente, las causas más comunes para la existencia de conflictos entre los grupos son las asociadas a problemas de comunicación (ruidos, decodificación ineficiente, utilización de símbolos diferentes, etc.), las estructuras grupales poco flexibles, y las diferentes acciones emprendidas para el logro de los objetivos de grupo.

La existencia de estos conflictos, a los que se denominaran conflictos multiculturales pueden tener connotaciones positivas para la sociedad, ya "que la generación de conflictos implica, primeramente, el conocimiento de las diferencias y su consecuente valoración de las mismas. Una alternativa clara y, aparentemente, eficaz para solucionar los conflictos multiculturales es a través de la educación intercultural, que debería dirigir sus acciones hacia la superación de los estereotipos, evitar la discriminación y, sobre todo, desarraigar los prejuicios (3).

El colectivo Amani (1996) plantea un conjunto de métodos que incluyen principios constructivistas y enfoques socioafectivos evidenciados en tres etapas: sentir los conflictos (evidenciar la existencia de proceso afectivos negativos asociados a las diferencias culturales), pensar los conflictos (con énfasis en procesos cognitivos y evidencia de un primer nivel de análisis) y actuar en la resolución de éstos.

4. Sostendría los procesos comunicativos intergrupales

Sin duda uno de los procesos grupales más importantes de ser estudiado es la comunicación y, sobre todo, si esta está asociada a la educación (proceso básicamente comunicativo), ya que el grado de relación de los miembros de un grupo y entre grupos se hace evidente en la comunicación.

Asimismo, el lenguaje sirve como instrumento del pensamiento y de la comunicación de un sinnúmero de contenidos, como medio para conocer los actos de los demás y como fuerza que une a los miembros de una comunidad determinada, al mismo tiempo que los separa de otras comunidades. Es así, que el lenguaje -verbal y no verbal- se constituye en un elemento de cohesión o división de un grupo, según sea el grado de comprensión o aceptación de los contenidos de la comunicación.

Una propuesta interesante al respecto es la presentada por Austin Millán (2000) acerca de entender la interculturalidad como comunicación intercultural. Propone el autor que la interculturalidad es un fenómeno comunicacional, debido a la interacción comunicativa de las distintas culturas y no sólo de los miembros que la conforman.

En este sentido, se trata de mejorar el contexto, los mensajes, y las vías y códigos de comunicación de los conglomerados humanos que conforman las culturas, más que el acto comunicativo individual, en donde la educación cumpliría un rol fundamental ya que podría trabajar en términos del logro de competencias comunicativas dirigidas hacia la búsqueda de eficacia intercultural.

Al respecto, Rodrigo Alsina (2000) menciona: «Una comunicación e eficaz cuando se llega a un grado de comprensión aceptable para los interlocutores.»

5. Permite la promoción de core ideas (4)

La relación entre la psicología y la interculturalidad se inicia con la tesis que las prácticas culturales y los significados de éstas, complementan e informan los procesos psicológicos. Consecuentemente, la psique humana se ha desarrollado específicamente para operar patrones socio -culturales del mundo, que no es un mundo particular, sino un mundo cuyos patrones específicos son indeterminados y desconocidos desde el nacimiento, y que va formando a lo largo del proceso de desarrollo.

Esta realidad colectiva parcialmente construida por los individuos está compuesta por las ideas culturales esenciales junto con otros factores, tales como los ecológicos, económicos, sociopolíticos, etc. Estas ideas están asociadas a un conjunto de significados culturales, prácticas, normas e instituciones sociales, los cuales conforman una matriz mental en donde están ubicadas las intenciones, reglas, prácticas y actividades a través de las cuales las personas se comportan (Page Fiske, Kitayama, Markus, Nisbett, 1998) y que la educación intercultural podría modificar para el logro de sus fines.

6. Consolida la formación de estructuras cognitivas

Según la teoría de la disonancia cognoscitiva de Festinger; en la cual en cualquier momento la persona experimenta distintos elementos de conocimiento, de opinión y de actitud; y busca la consistencia en toda la trama de esas experiencias, la educación intercultural favorecería este proceso cognitivo.

Un punto fundamental es la disonancia cognitiva que se produce cuando diariamente la persona que apoya sus creencias y actitudes en la suposición de que las compartan los grupos con los que más identificado se siente (Price-Williams, 1985).

La interacción de distintos significados culturales dentro de un grupo sirve de contexto para que se produzca en las personas esta disonancia, sobre la base de los cuatro lineamientos propuestos por Festinger: la toma de decisiones, la consecuencia del comportamiento con las ideas, la búsqueda de información y las alteraciones en el apoyo social.

Existen además, una serie de aspectos que son de vital importancia en este intento por sustentar la necesidad de educación intercultural desde la psicología social, que para efectos de este artículo serán solamente mencionados, pero que sin embargo deberían ser estudiados empíricamente.

Estos aspectos tienen que ver con la generación de motivos (5) sociales, la relación de los motivos extrínsecos e intrínsecos en la educación; los cambios de valores asociados a la asunción de actitudes grupales y sociales en contextos interculturales y la relación de la intercuitural con el desarrollo, la estructura y el procesamiento cognitivo presente en los procesos de aprendizaje.

Asimismo, otra relación importante de la psicología y la educación intercultural muy poco estudiada es la relación de ésta última con los factores afectivos de las personas, con las diferentes estructuras de personalidad, así como continuar los estudios de interculturalidad y personalidad básica.

Conclusiones finales a modo de reflexiones

La educación intercultural, a consideración propia, es una necesidad urgente de concretizar de la manera más adecuada posible, no sólo por las válidas razones expresadas al inicio del documento, sino porque además es, en primer lugar, inevitable de separar de la educación y porque, fundamentalmente, contribuye al crecimiento del individuo como sujeto social, miembro de un grupo y transformador de la sociedad en la que vive.

Sin embargo, "este espacio ha querido ser reservado para plantear una serie de reflexiones que me acompañaron -y siguen acompañándome- a lo largo de las lecturas revisadas y discusiones hechas para la elaboración del presente artículo. Es por eso que, más que afirmaciones, quiero compartir con ustedes una larga lista de interrogantes, planteadas sin ánimo de retroceder en el camino avanzado y en la esperanza de encontrarles las más justas respuestas.

¿Estaremos considerando que nuestras definiciones acerca de la interculturalidad son producto de nuestra propia vivencia intercultural?

-¿No es la interculturalidad un proceso natural producto de la convivencia humana?

-¿Estaremos dirigiendo los esfuerzos hacia la disminución de las distancias entre nuestras culturas?

- ¿Será el momento de eliminar el sesgo indígena de la educación intercultural?

- ¿Merecen la gran cantidad de culturas no indígenas de nuestra sociedad educación ¡ntercultural?

- ¿La educación no es en sí un proceso intercultural?

- ¿Existe la educación no intercultural?

- ¿No será redundante hablar de educación intercultural y entonces necesitamos replantear nuestro concepto de educación?

- ¿Tenemos el control y la decisión de cómo hacer operativa la educación intercultural?

- ¿Toda la educación -formal, no formal e informal- no debiera ser intercultural?

- ¿No debiera ser la educación intercultural una educación impartida desde el nivel inicial hasta el nivel superior de educación?

Bibliografía

Rodrigo Alsina, Miguel (2000) Elementos para una comunicación intercultural. En, www.cidob.ee

Austin Millán, Tomás (2000) Comunicación intercultural. Fundamentos y sugerencias. En, www.xxxx.com

Colectivo Amani (1996) Educación intercultural. Análisis y resolución de conflictos, Madrid, Editorial popular.

Child, Irvin (1975) Psicología humanística y la tradición experimental, México D.F., Limusa.

Dorsch, Friederich (1981) Diccionario de psicología, Barcelona, Herder.

Essomba, Miguel Ángel (coord.) (1999) Construirla escuela intercultural. Reflexiones y propuestas para trabajar la diversidad étnica y cultural, Barcelona, Graó.

Heise, María, Tubino, Fidel y Ardito, Wilfredo (1994) Interculturalidad. Un desafío, Lima, Centro Amazónico de antropología y aplicación práctica (CAAAP)

Klineberg, Otto (1992) Psicología social, México D.F., Fondo de Cultura Económica, 10ma reimpresión

López, Luis Enrique V "Interculturalidad y educación en América Latina". En, Seminario internacional «Educación primaria al final de la década: políticas curriculares en el Perú y los países andinos», Lima, Tarea

López, Luis Enrique y Küper, Wolfgang(1999) "La educación intercultural bilingüe en América Latina: balance y perspectivas". En, Revista iberoamericana de educación, Madrid, N° 20, pp. 17-85

McClelland, David (1989) Estudio de la motivación humana, Madrid, Narcea Murphy, Gardner (1971) Introducción histórica a la psicología contemporánea, Buenos Aires, Piados

Page Fiske, Alan; Kitayama, Shinobu; Markus, Hazel Rose & Nisbett, Richard: (1998) 'The cultural matrix of social psychology". En, Gilbert, Fiske & ündzey (eds.), Handbook of social psychology, Volumen II, New York, McGraw-Hill

Pellegrini, Jorge (1992) "Transculturación, identidad y resistencia". En,
Temas de psicología social, Buenos Aires, N° 13, pp. 49-65

Peters, Richard et al. (1977) Filosofía de la educación, México D.F, Fondo de Cultura Económica

Price-Williams, D.R. (1985) "Cultural Psychology". En, Lindzey & Aronson (eds.) Handbook of social psychology, New York, Ramdon House, pp. 993-1042

Valiente Catter, Teresa (1999) "Interculturalidad y desarrollo curricular en el Perú". En, Pueblos indígenas y educación, Quito, N° 45-46, pp. 51-76

Wulf, Christoph (1993) "Conceptos básicos del aprendizaje intercultural". En, Küper (comp.) Pedagogía intercultural bilingüe. Fundamentos de la educación intercultural bilingüe, Quito

Young, Kimball (1969) Psicología social del prejuicio, Buenos Aires, Paidos

Zúñiga, Madeleine (1995) "Educación intercultural para todos los peruanos". En, TAREA, revista de educación y cultura, Lima, N° 36

Zúñiga, Madeleine y Ansión, Juan (1997) Interculturalidad y educación en el Perú, Lima, Foro Educativo.

Pie de página

(1) Asesor GTZ. Las opiniones no expresan parecer institucional ni de sus contrapartes.

(2) Son importantes los trabajos pioneros en el tema de Sigmund Freud (1910), Bronislaw Malinowski (1922), Margaret Mead (1930) y Abram Kardiner (1940)

(3) La completa y clásica teoría de la motivación de Abraham Maslow indica que el segundo nivel de necesidades que los seres humanos debeles satisfacer para alcanzar la autorrealización es la pertenencia a un grupo.

(4) Utilizamos la clásica definición de prejuicio propuesta por Young, 1969 entendida como el conflicto entre grupos caracterizado por marcados rasgos endogrupales y exogrupales.

(5) En el estricto sentido, la traducción de core ideas se refiere a aquellas ideas que forman parte de la esencia de las cosas, el sentido mismo del pensamiento en un marco cultural. Para efectos del artículo, y en caso de ser necesaria su traducción para el mejor entendimiento del texto, será traducida como: "ideas culturales esenciales".

(6) Por motivo debemos entender el interés recurrente por un estado objetivo basado en un incentivo natural, un interés que vigoriza, orienta y selecciona la conducta (McClelland, 1S89).

Fuente:
Interculturalidad: Creación de un concepto y desarrollo de una actitud. María Heise.
Publicado en línea por:Norka Rodríguez el 07/08/03

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