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Martes 21 de mayo del 2013

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Post  Preparándonos para construir la paz desde nuestras aulas
por: Ugarte Darío y García Herminia
La paz es ir promoviendo situaciones de justicia, de respeto a nuestros derechos y a una convivencia armónica, no sólo es un concepto sino una realidad a vivir y se construye desde las relaciones que se establecen dentro de la escuela.

¿Cómo promover relaciones más justas en nuestra aula o colegio?, ¿qué alternativas aplicar frente a una violencia que parece estar ganándome la batalla por la vida? Parece que estuviéramos en un callejón sin salida y quizás sólo veamos como única alternativa, sobrevivir. Y, muchas veces, sobrevivir significa seguirle el
juego ala violencia, no permitiendo que nuestros niños y jóvenes se expresen libremente, imponiendo “mano dura” para hacerlos “hombres de bien” o manifestando indiferencia e intolerancia. La respuesta que recibimos de nuestros alumnos, generalmente es del mismo tipo y es entonces cuando comienza la espiral interminable de la violencia.

Desde esta perspectiva, debemos entender que la violencia dentro de la escuela involucra todos los agentes que la componen: el régimen y la metodología del centro, el curriculum, y las relaciones interpersonales
Es decir, que al atender las manifestaciones de violencia en la escuela, tenemos que dar una mirada a sus diferentes componentes y no centrarnos exclusivamente en los jóvenes.

Como maestros, tenemos la posibilidad de ROMPER la ya mencionada espiral de la violencia y, muchas veces, hemos contribuido a ello. En este momento lo invitamos a recordar aquellas experiencias como profesor, donde se generaron momentos de diálogo con sus alumnos sobre sus necesidades e intereses, situaciones en las que alcanzaron juntos una meta, momentos en los que se sintió satisfecho por simplemente haber escuchado los problemas de algunos de ellos, etc.

En palabras de algunos de los maestros que han participado en la experiencia del programa piloto de Resolución de Conflictos Escolares:

“Gracias a la experiencia, muy buena, he tenido la oportunidad de conocerme más y tomar conciencia de lo que soy capaz de hacer como persona y docente; que puedo generar frustraciones, pesimismo, penas pero que también puedo ayudar a crecer, a dar optimismo, superación y esta en mí escoger lo que yo creo lo mejor”

Prepararnos para construir la paz desde nuestras aulas, nos demanda reflexionar y actuar. Reflexionar sobre el carácter integral de una paz positiva y la manera de traducirlo en la práctica, y tomar acciones que permitan establecer relaciones justas, basadas en la tolerancia y el respeto. Por lo tal motivo, en este punto intentamos precisar aquellos elementos que necesitamos tomar en cuenta para comenzar nuestra tarea como constructores de la paz.

Actitudes que contribuyen a ser un constructor de la paz

Las actitudes que presentamos, condensan aquellas que consideramos claves para manejar los conflictos o problemas en nuestras aulas:

1.Capacidad de arriesgarse en intentar nuevas alternativas
2.Apertura al cambio
3.Constante revisión de sus relaciones con sus alumnos y colegas
4.Capacidad de escucha
5.Ánimo y entusiasmo
6.Buen humor
7.Ver los problemas desde distintas perspectivas
8.Tolerancia y paciencia
9.Respeto por las diferencias
10.Promoción de espacios de confianza
11.Estar abierto a las criticas
12.Otorgar participación y libre expresión al grupo.

¿Cómo llevar a cabo un programa de Resolución de Conflictos en la escuela?

Usted tiene la posibilidad de aplicar un programa de resolución de conflictos de manera individual con un grupo de colegas igualmente motivados y convecidos, o a través de la Dirección si comprende la importancia de implementarlo en todo el centro educativo.

Venciendo la resistencia

Deseamos compartir con usted la información de algunos de los obstáculos mencionados por los maestros y maestras de los centros piloto en los que desarrollamos un programa de Resolución de Conflictos Escolares.
Cuando no todos están convencidos en el centro y no se tiene apoyo del Director podemos poner en marcha las siguientes sugerencias:

*Una vez que usted haya puesto en marcha este programa, sus compañeros de trabajo verán cómo cambió el clima de su aula y el entusiasmo de sus alumnos por asistir al colegio. Es éste el momento indicado para motivarlos a acompañarlo en este reto.

*Aliente a un grupo pequeño de colegas a participar de un programa de resolución de conflictos, mostrándoles los beneficios y ventajas de llevarlo a cabo en el colegio.

*Informe a todos los maestros y empleados sobre el manejo de conflictos y la educación para la paz con la ayuda de material escrito.

*Invite a dar charlas o conferencias a directores, maestros, padres de familia y estudiantes que hayan participado de una experiencia similar.

*Si no hay tiempo para aplicarlo en clase, invite a un grupo de colegas interesados en el tema para discutir y practicar las diversas estrategias de la resolución de conflictos. Una vez que lo hayan hecho, comprobarán que no exigen necesariamente mucho tiempo.

*La continuidad es importante, pero depende del compromiso que asuma la Dirección, pero usted puede seguir aplicándolo en su aula independientemente.

*Realice un diagnóstico de las necesidades con respecto al nivel de violencia y manejo del conflicto para utilizarlo en su centro educativo.

*Proponga realizar una campaña para los maestros de su centro donde se reflexione sobre el compromiso que sumen desde su rol como educadores.

Tres maneras distintas de aplicar la resolución de Conflictos Escolares

Es importante la elaboración de un plan de trabajo para organizar los temas y presentar una estructura sólida que responda a las necesidades de sus alumnos. Las actividades tienen un objetivo en sí mismas pero presentadas dentro de una estructura nos permite orientarlas desde una perspectiva más integral.

Jornadas o talleres para los alumnos

Pueden hacerse como una actividad distinta y separada, no relacionadas con el programa curricular u otras actividades que esté realizando en clase. Se planean con anterioridad.
Las jornadas se realizan generalmente en un solo día y pueden abarcar entre 4 a 8 horas, dependiendo de los objetivos trazados. En cambio los talleres duran mucho más (14 a 21 horas), de preferencia contar con días contínuos para disfrutar de una experiencia integral.

Para planear cualquiera de los dos, es necesario escoger el o los tema y los objetivos que permitirán alcanzarlos. Algunas actividades pueden ser:
Inicio : Permiten romper el hielo y generar un ambiente de respeto y confianza. Se pueden emplear ejercicios de relajación, meditaciones, dinámicas de integración y motivación, etc.

Reflexión : Desarrollan los temas centrales de la jornada o taller. Se recurre a la experiencia del alumno permitiendo volcar sus preguntas, inquietudes y reflexiones sobre su propia vida y entorno social. Por ejemplo: Círculo del conflicto, ¿qué afecta mi autoestima?, mis estilos de enfrentar los conflictos, la expresión de mis sentimientos, etc.

Evaluación :Son pequeñas actividades que permiten saber de forma directa los resultados del día de trabajo. Puede ser una evaluación oral a través de preguntas de esta manera se realiza una retroalimentación de su desempeño.

Cierre : este tipo de actividades nos permite culminar los procesos iniciados. Se caracterizan por ser breves, su relación inmediata con el tema y su carácter de vivencia grupal. Recogen las experiencias afectivas y reflexivas de cada alumno en relación al tema.

Integración en actividades diarias

Se combinan los objetivos del educador con los objetivos del programa de resolución de conflictos escolares. Esto se puede lograr designando una hora determinada en uno o varios días de la semana o todos los días. Por ejemplo, se puede hacer una meditación dirigida todas las mañanas para que sus alumnos se pongan en contacto consigo mismos.

Inserción en el programa curricular

En general, una jornada o taller es la mejor manera para introducirnos en el ambiente de un programa de resolución de conflictos. Sin embargo, conforme ganamos experiencia, podemos incorporar los ejercicios y técnicas al programa curricular. De esta manera terminamos proporcionando a nuestros alumnos una atmósfera de apoyo todo el año escolar, y no solamente durante el período que dura un taller.

Planificación de las actividades para la aplicación

Si queremos desarrollar un taller o jornada, elaboramos una agenda; y si desarrollamos una actividad, tenemos en cuenta diversos criterios para su aplicación.

a.¿Cómo elaborar una agenda de trabajo?

Una de las maneras de involucrar a nuestros alumnos en las actividades es proporcionándoles una agenda de trabajo, así el grupo se siente parte de una propuesta y plantea sugerencias. La agenda es la presentación secuencial de las actividades que desarrollaremos con el grupo.

Para elaborarla debemos de tener en cuenta:
1.Determinar claramente el tiempo en que se realizará.
2.Elaborar los objetivos.
3.Elegir las actividades más adecuadas para el logro de objetivos
4.Distribuir las actividades teniendo en cuenta actividades de inicio, reflexión y profundización, evaluación y cierre.

b. Criterios para la selección y el desarrollo de las actividades

¨Seleccionar la actividad adecuada : Podemos hacernos algunas preguntas claves, como ¿cuál es el nivel de confianza del grupo?, ¿es una actividad muy demandante?, ¿es una actividad lo bastante abierta o cerrada para ser seguida por expresión individual?, ¿me siento cómodo trabajando con esta actividad?.
¨Presentar la actividad : Motivar al estudiante a que se lance a explorarse a sí mismo en la actividad. Presentar ¿cómo se llama la actividad?, ¿qué vamos a hacer?.
¨Desarrollo de la actividad : Brindar el tiempo necesario para la actividad dependiendo de las características del grupo, acompañar la actividad con música suave.
¨Espacio para compartir. Recomendamos algunas preguntas que motiven el diálogo: ¿cómo nos fue?, ¿nos gustó la actividad?, ¿cómo nos hemos sentido?, ¿para qué nos ha servido esta actividad?, Debemos fomentar la participación de todos y, a partir de lo que compartan, descubrir con ellos la importancia y el objetivo de la actividad.
¨Cerrar la actividad : Es muy importante que el maestro facilitador pueda recoger las ideas todo el grupo, sintetizarlas y al final devolvérselas. De esta manera los alumnos reconocerán lo valioso de su participación y aporte, y sentirán que todos juntos están aprendiendo.

Fuente:

García, H. y Ugarte, D. (1997). Educación para la Paz y manejo de conflictos: Preparándonos para construir la Paz desde nuestras aulas. En: Resolviendo conflictos en la Escuela Manual para maestros. Apenac.

Publicado en línea por:Carla Gomez el 21/11/04

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